Entrevista al escritor portugués António Lobo Antunes: “Toda la península Ibérica debería ser el mismo país”

“Los catalanes me gustan mucho. Son muy parecidos a los portugueses y su idioma se lee sin dificultad. De hecho, no consigo descubrir muchas diferencias entre la gente de la península, somos la misma cosa, tenemos la misma manera de reaccionar… aunque se come mejor en Cataluña que en Portugal. Es una lástima que no seamos el mismo país todos los ibéricos. Felipe II de España y I de Portugal tenía todo el derecho a ser nuestro rey, era nieto del monarca legítimo. El gran amor de mi infancia fue una criada gallega que mis padres tenían. El escritor que más me conmueve aún es un gran poeta del siglo de oro de nuestra península, Quevedo, solamente Camões puede igualársele. Mi padre, neuropatólogo, nos leía en voz alta a los seis hijos, le gustaba mucho la poesía y Ramón y Cajal, un científico que escribía muy bien”.

https://www.lavanguardia.com/cultura/20181211/453497133363/entrevista-antonio-lobo-antunes-portugal-feria-libro-guadalajara.html

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RELATO DE FICCIÓN: La isla de Gibraltar y la operación ‘Réplica Exacta’

A raíz del acuerdo del Brexit, la comunidad inglesa que vivía plácidamente feliz en el municipio costero de Calpe (Alicante) se volvió furibundamente antibritánica y solidaria con España. Del dicho al hecho, llevaron una simbólica y creativa propuesta al ayuntamiento. Consistía en poner a disposición del Estado el Peñón de Ifach, que se yergue en el mismo municipio, para que se realizara una réplica de Gibraltar a escala real, recreándolo tal y como era en 1704, con un elemento agregado: un museo al aire libre contra la leyenda negra anti-española. Los alicantinos de Calpe, a pesar de querer a su Peñón, sentían una especial hermandad con su tocayo: Gibraltar era llamado desde la antigüedad también como Calpe. Apoyaron la iniciativa.

El alcalde entregó en mano la peculiar propuesta al ministro de exteriores español. Este creó una comisión secreta de estudio. Gustó mucho la política del golpe de efecto de recuperar Gibraltar, aunque fuera de manera simbólica y artificial. No obstante, el efecto se diluía al estar lejos del Estrecho. Y Gibraltar seguía siendo parte de nuestra Península Ibérica. Iberia seguía estando ocupada por una fuerza extranjera. Y pensar en una compensación vía cesión a la soberanía española de un territorio británico, aunque fuese una isla abandonada de tamaño similar a Gibraltar, era pura fantasía ante la arrogancia inglesa. Había que encontrar un golpe de efecto audaz y pacífico que preservara la integridad de nuestra Península.

La noche de aquel fin de año un grupo de excavadoras se concentraron en el lado administrativamente español de la verja, mientras que un grupo de artificieros se dirigieron al Calpe alicantino. A las puertas de Gibraltar comenzaron a excavar. El mar estaba a tres metros. Era tarea fácil. El Peñón estaba unido a la Península de forma débil, por caprichos de la naturaleza, a través de un tómbolo arenoso de un kilómetro y medio. La separación de Gibraltar iba a ser física y no jurídica. He aquí la solución más factible. Son hechos consumados, pero dentro de la legalidad internacional. La Península debía extirpar ese pequeño tumor. Y así fue seccionado de manera pedagógica. Hicieron falta 48 horas para construir un canal, que conectase el mar con la bahía. Sin olvidarse de un puente peatonal de madera sobre las nuevas aguas que ya circulaban alrededor de la nueva isla. Hubo una acalorada discusión sobre el nombre a poner a dicho canal: unos optaban por Canal Blas de Lezo y otros Canal de Las Malvinas. Discusión resuelta porque había que poner nombre también al puente peatonal, bautizado finalmente como de Las Malvinas. Poco importaba el debate nominal en un momento donde cada minuto se noticiaba un nuevo hecho consumado ingenioso. Comenzaron a llegar centenares de camiones y barcos con enormes piedras como donación del pueblo del Calpe alicantino al nuevo Calpe del Estrecho de Gibraltar. Aterrar el mar no era nada del otro mundo. Rio de Janeiro ganó varios kilómetros cuadrados al mar. También el Gibraltar británico hizo lo propio y los chinos son campeones industriales en creación de islas artificiales con su buque Tian Kun Hao, que es capaz de excavar grandes secciones del fondo marino y trasladarlas hasta 15 kilómetros.

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Precisamente el buque Tian Kun Hao cruzó el Canal de Suez una semana antes de las operaciones. El gobierno español lo había alquilado y la República Popular de China lo hacía con gusto. En tres semanas, un ejército de operarios construyó a escala 1:1 el nuevo Peñón dentro de la Bahía de Algeciras, entre la ciudad de Algeciras y la isla británica de Gibraltar.

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La doble provocación era descomunal pero aun así estaba lejos de constituir un acto de guerra. La inauguración del nuevo Peñón fue una gran fiesta de desquite histórico para España y para nuestra Península Ibérica. A escasos dos kilómetros los nuevos isleños, ciudadanos y monos británicos del viejo del Gibraltar, miraban atónitos, como si fuese un espejismo, la explosión de alegría de su réplica española.

Pablo González Velasco

25/11/2018

España y Portugal apoyarán proyectos de educación bilingüe en las zonas transfronterizas de ambos países

https://m.europapress.es/sociedad/educacion-00468/noticia-espana-portugal-apoyaran-proyectos-educacion-bilingue-zonas-transfronterizas-ambos-paises-20181122131503.html

Según la OEI, este programa pretender crear “escuelas-espejo” donde los alumnos reciban una “enseñanza bilingüe en español y portugués desde la educación primaria”, cuando “la capacidad del estudiante para aprender idiomas es mayor, así como su permeabilidad a conocer la cultura del otro”, especifica la organización.

“Lo principal es desarrollar la competencia intercultural en estas regiones, la valoración del otro”, explica a Europa Press la coordinadora del programa, Ivana Siqueira, incidiendo en la conveniencia de este tipo de educación en unas regiones donde la mezcla de culturas es cotidiana. “Son alumnos que tienen muy cercana la cultura del otro país, mucho más que la zona central de su propia nación, y circulan mucho de un país a otro, existen matrimonios mixtos y ya hay una convivencia de culturas muy fuerte”, argumenta.

“Lo más interesante que los niños adquieran la competencia de convivencia pacífica y valorar culturas diferentes, porque un ciudadano adulto debe saber convivir con los diferentes”, añade Siqueira, recordando que el programa también contempla la formación de profesores y directores de centro, así como los intercambios de docentes entre países.

La primera experiencia del programa de la OEI ya se ha estrenado en la frontera entre Colombia y Brasil este mes de noviembre. En concreto, la iniciativa del Gobierno colombiano ha sido bautizada como ‘Escuelas de Frontera’ y se desarrollará desde 2019 en dos centros educativos de la ciudad de Leticia, capital del departamento de Amazonas, limítrofe con Brasil.