“Filipino”, al igual que las Islas Filipinas, se refiere a la llamada dinastía filipina que inaugura Felipe II con la monarquía hispánica. Felipe II es rey de Portugal y rey de España. Se preserva la autonomía del reino Portugués, pero los territorios del imperio portugués y español, están bajo el mismo cetro filipino. Son sesenta años de presencia limitada española en Portugal y en su territorio americano -Brasil- (1580-1640), y viceversa.  Si bien en África y Asia se impide la presencia española.

Dicha experiencia, llamada “Unión Ibérica”, tuvo un comienzo feliz pero un final traumático con unas expectativas económicas defraudadas y un Portugal que no había dejado de tener un rey ausente. Primero con la desaparición de Sebastião y después con la ausencia de visitas de Felipe III y Felipe IV. Sólo Felipe II, por estar educado por su madre portuguesa, Isabel, pasó dos años en Lisboa para acoplar el sistema portugués al español, sin perder protagonismo sobre su territorio y dándoles algunas ventajas. Felipe II con sus despachos universales tendría que gobernar el mundo.

Badajoz y Sevilla mantuvieron fuertes vínculos comerciales con Portugal, algunos derivados de monopolios portugueses.

recuperacion-de-bahiaRecuperación de Bahia

Un elemento negativo fue que el imperio portugués, a pesar de su autonomía (jurada por Felipe II en Tomar) y la protección del ejercito español de los ataques holandeses, ganó muchos enemigos. Y finalmente el intento de Felipe IV de instaurar un centralismo de corte absolutista desata el movimiento de la restauración de la independencia de un país más antiguo que España. Brasil le siguió en ese movimiento, pero ya era un nuevo Brasil. Brasil, además de raíces ibéricas, tiene una capa identitaria hispánica. La más destacada: su dimensión continental, puesto que empezó a hacer una colonización “a la española”, entrando en el interior del continente.

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Ricardo Dos Santos afirma: “Para Brasil fue beneficiosa la unión de los reinos peninsulares porque desaparecieron las rivalidades y futuras dudas sobre la demarcación territorial, siendo superadas las fronteras por cima de la línea papal y de Tordesillas, que limitaba la extensión geográfica de la posesión portuguesa. Ello culmina con la señalada influencia que tuvieron los españoles en el Brasil colonial en el desarrollo cultural, religioso, administrativo y jurídico, representado en las Ordenanzas Filipinas que tuvieron curso legal en el país (1603 a 1916) en los 60 años de dominio español (1580-1640)”

El presente libro se basa en un estudio único y de un valor incalculable. Es una actualización y pequeña ampliación del libro deOs Tres Felipes da Espanha que foram Reis do Brasil: reivindicaçao histórica dos 60 anos do período filipino: um capítulo esquecido da história do Brasil” de P. Nuñez Arca (1957).

A destacar también el papel del jesuita José de Anchieta (1534-1597), fundador de las ciudades de Sao Paulo y Rio de Janeiro, así como las corrientes migratorias con la América hispana, que dejaron huella en el sur, el oeste y el norte. Migraciones recientes, del pasado siglo, como la española o siria, y sobre todo, la italiana, dieron un influjo de cultura mediterránea a Brasil, que le hizo aproximarse aún mas al estilo de vida español. Curiosamente Italia y Brasil habían compartido imperio bajo el cetro “filipino” durante la unión ibérica.

Grandes nombres brasileños como Machado de Assis o Gilberto Freyre se consideraban herederos de la literatura española. Incluso el mexicano Carlos Fuentes, considera que Machado de Assis es el mejor continuador de la tradición de El Quijote en Iberoamérica.

Por otro lado, también hubo influencias jurídicas lusobrasileñas en el ordenamiento jurídico portugués y español. Una de las contribuciones constitucionales del emperador de Brasil Pedro I (IV de Portugal) fue el papel de “poder moderador” adjudicado al rey para atemperar y conciliar a las partes. Un precepto que está en la actual constitución portuguesa, asignando esa función al presidente de la república, así como en la actual constitución española, como papel del rey. Por tanto, el poder moderador es una auténtica contribución jurídica panibérica por un emperador constitucionalista hijo de una española y un portugués y que en algún momento sopesó asumir un reinado para toda la Iberidad (reinos de España, Portugal y Brasil).

https://pt.wikipedia.org/wiki/Poder_moderador

Pablo González

Información sobre las Cortes de Tomar

https://pt.wikipedia.org/wiki/Cortes_de_Tomar_de_1581

Portugal hispánico y Felipe II

http://ler.letras.up.pt/uploads/ficheiros/8271.pdf

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