Dícese de aquel ‘sincretismo’ antropológico donde se comparten, se combinan y se recrean culturas de tres civilizaciones: la ibérica, la amerindia y la africana. Conformando así el espíritu de la comunidad ibero-afro-americana y produciéndose un diálogo permanente a través de las lenguas española y portuguesa que constituyen la Iberofonía.

El iberotropicalismo es la antropología del mestizaje de los pueblos ibéricos o de raíz ibérica. Está basado en la teoría de Gilberto Freyre del hispanotropicalismo y el lusotropicalismo (Tropicología). Esa identidad mixta antropológica da sustrato a lo que denominamos Iberidad o Ibericidad

La Iberidad supone el reconocimiento explícito de la capacidad civilizatoria de sus tres orígenes. Es un fenónemo de “transculturalización” según Fernando Ortiz o de “plasticidad” según Gilberto Freyre.

Tal fue el intercambio triangular que, España y Portugal no son sólo naciones ibéricas, sino también americanas y africanas. Evidencias hay en comidas (alubias, cacao o patata), genes, ropas y músicas. Del mismo modo, Iberoamérica es ibérica y africana también.

Aquellas herencias de tiempos imperiales, hoy se refuerzan con corrientes migratorias mutuas. Y la cosa va a más. El reggaeton es una de las músicas más escuchadas de la nueva generación de españoles. Es iberotropicalismo del siglo XXI. Y lo tenemos en casa. La propia lengua se ve enriquecida por los propios inmigrantes e incluso recupera expresiones en desuso que fueron a América en siglos anteriores y hoy vuelven a estar en boga. Expresiones de ida y vuelta, al igual que la música.

El elogio del creativo mestizaje debe ir unido a un reconocimiento claro de sus culturas originarias, realizando una discriminación positiva en favor de los afrodescendientes y comunidades indias, dada su desventaja histórica.

El iberotropicalismo no es una justificación idealista del colonialismo ibérico, sino que dota de base teórica a la extraordinaria capacidad civilizatoria negroafricana en situaciones de subordinación. Todavía hace falta desarrollar un iberotropicalismo africano autónomo para quitarse el estigma de la instrumentalización cínica del Estado Novo portugués y de la “democracia racial” brasileña. Iberotropicalismo es ciencia y literatura. Más literatura que ciencia, según su propio autor, puesto que es humanismo en estado puro. No en vano, Darcy Ribeiro, gran antropólogo iberotropical de izquierdas, decía que Freyre está a la altura de Cervantes. No por fantasioso, sino por describir la realidad sociológica con mejor exactitud que la ciencia.

Pablo González

blog sobre iberismo

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