Muchos ibéricos desconocen la presencia del esclavo africano (moro y negro) en la España y el Portugal peninsular. La escala es totalmente diferente a las colonias, pero es sustancialmente importante. Y lo más grave: abiertamente se nos ha ocultado este capítulo de la historia.

La esclavitud fue moneda de uso corriente para la mayoría de civilizaciones como botín de guerra de los enemigos cautivos. El sistema colonial supuso, primero, una planificación sistemática y organizadas en masa, y después, la creación de un gigantesco y transatlántico mercado de esclavos.

juan latinoJuan Latino, negro. De hijo de esclavos a catedrático de gramática.

El olvido conlleva, nunca mejor dicho, un blanqueamiento de la historia de nuestro mestizaje cultural y genético, así como de la contribución económica de la esclavitud. Sabíamos que, en el inicio de la edad moderna, al mestizaje limitado bajo los reinos musulmanes, había que sumar el mestizaje de los nuevos cristianos (judíos y moriscos), pero prácticamente aquí terminaba nuestro mestizaje. Sin embargo, hoy sabemos que hubo esclavitud mora y negra en la Península de los siglos XV al XVIII. Lisboa, Cádiz, Sevilla y Valencia tuvieron hasta un 20% de la población de esclavos. Eran grandes centros de trata de esclavos negros. A finales del siglo XVI había en España 58.000 esclavos, cifra que fue decreciendo paulatinamente. La proporción de negros fue creciendo frente a los moros. El tráfico negrero fue substituyendo a la esclavitud de la reconquista y de las guerras del mediterráneo.

lisboa siglo xxiLisboa (siglo XVI)

José Antonio Piqueras, catedrático de Historia de la Universitat Jaume I, en su libro “La Esclavitud en Las Españas”, nos descubre toda una cascada de pruebas sobre dicha esclavitud en suelo peninsular. Desde diálogos en el Don Quijote, hasta el ayudante esclavo negro de Velázquez, Juan Pareja, pasando por una poesía racista de Quevedo o un cuadro de un mulato de Goya. “Los negros formaban parte del paisaje del Siglo de Oro español”, sentencia José Antonio Piqueras. El apellido “Moreno” solía estar asociado a descendientes de esclavos negros. Partidas de nacimiento, bautismos y anuncios en periódicos dan cuenta de una presencia que no puede ser borrada aunque lo hayan intentado. Juan Latino, hijo de esclavos, consiguió convertirse en catedrático de gramática, toda una gesta mencionada por Cervantes y Lope de Vega.

Bartolome_murillo-tres_niños.jpg 1670

Cuadro de Murillo (1670)

Los dueños de los esclavos solían ser clérigos y aristócratas. Era símbolo de ostentación de riqueza. Su uso era mayoritariamente doméstico. Y en el caso de las mujeres, son explotadas sexualmente. Según José Antonio Piqueras: “A comienzos siglo XVIII encontramos al presbítero de Los Castillejos, en la diócesis de Sevilla, amancebado con su esclava mulata, Andrea. Pedro Morano no se molestaba en ocultarlo y los vecinos denunciaron que lo habían visto yacer juntos; de su relación habían tenido una hija que el párroco llevaba en brazos a la iglesia en hora de concurrencia, para escándalo del vecindario”. El periodo de la Unión Ibérica (1580-1640) facilitó la trata de esclavos desde las colonias portuguesas a la España peninsular. “En el siglo XVII en Extremadura, se conserva la aplicación del hierro candente en la frente, las mejillas o los carrillos de ciertos esclavos”.

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Juan Pareja (Antequera, c. 1610 – Madrid, 1670). Esclavo de Velázquez y pintor renombrado.

El obispo de Badajoz, Francisco Roys y Mendoza, convocó un sínodo diocesano para condenar como contrarias a la fe cristiana determinadas conductas de sus feligreses: “pónense especialmente penas contra los amancebados con sus esclavas (…) dejándolas vivir deshonestamente, y en pecado mortal, como quien las tiene más como ganado granjería, que para serviles de ellas””. Curiosamente el 60% de las esclavas de clérigos quedaban embarazadas.

Esclavos fueron explotados en minas como la de Almadén o Guadalcanal. Ángel Hernández afirma: “Algunos esclavos se fugaron de Almadén, pero su huida tropezaba con muchos inconvenientes: el color de su piel, pues muchos eran negros o mulatos, hablaban mal el castellano y, además, iban herrados en la cara. Estas marcas eran muy visibles, así es que se les detenía con facilidad y volvían a la Real cárcel: Gregorio Simón, un esclavo negro y alto, de unos 25 años y buen cuerpo, que había sido comprado por 1.000 reales, se fugó de la Real cárcel pero fue prendido en Guadalupe, desde donde los soldados lo trajeron a Almadén. En 1685 fue capturado en Pozoblanco “un fugitivo negro atezado, de mediana estatura, algo recio, cabello rulo, algo bajo, nariz ancha, que dicho llamarse Francisco”. El alcalde ordinario de Pozoblanco lo envió bien vigilado al superintendente y gobernador de Almadén, D. Antonio Muñoz de Castilblanque, para que hiciera con él lo que estimara conveniente. D. Antonio decidió que trabajara en la mina, donde empezó el 11 de agosto de 1685. El citado esclavo murió en la enfermería de la cárcel el 26 de septiembre de 1689.”

En los años previos a la abolición de la esclavitud en la Península, en 1761 en Portugal y 1837 en España, era cada vez menor su presencia, puesto que la prioridad era abastecer de “brazos” a América, en cuyo territorio no se abolió hasta finales del siglo XIX. Obviamente los esclavos peninsulares no desaparecieron por arte de magia: se asimilaron a la sociedad española y portuguesa. Queda pendiente un estudio de su impacto cultural y genético. Y lo más importante: el reconocimiento cultural y económico. Los ibéricos debemos identificarnos como un país afrodescendiente. De hecho, todo apunta a que el flamenco tiene raíces negras y no orientales, pese a que sean los gitanos quienes hayan logrado mantener esta tradición musical.

negro curro

En el caso portugués, el historiador portugués Arlindo Manuel Caldeira matiza su temprana “abolición”: “Na verdade, em 1761, a escravatura não foi proibida, o que foi proibido foi a entrada de novos escravos. Isso não se traduziu no fim da escravatura, uma vez que, além dos escravos já existentes, havia também os que nasciam de mãe escrava e por isso continuavam escravos. Em 1763, o Marquês de Pombal aprovou uma nova lei, a lei do ventre livre, que determinava que os filhos de escravos passavam a ser homens livres e que todos os escravos cuja bisavó já era escrava podiam ser libertados. Teoricamente, restava apenas uma geração de escravidão, mas isso não aconteceu por razões fraudulentas: a entrada ilegal de escravos vindos das colónias.”(…)Com a independência com o Brasil, em 1822, regressam a Portugal muitos portugueses que trouxeram os escravos como um dos seus aforros. Perante a lei, à chegada a Portugal deviam tornar-se livres, mas o rei concedeu aos seus donos um privilégio especial para os poderem manter.(…)”

Existe un reciente documental “Gurumbé” donde investiga las raíces africanas de Andalucía. Se estudia, también, a los negros sevillanos que llegaron a fundar una cofradía e incluso muchos fueron a hacer las Américas, ya libres, en Cuba, donde fueron conocidos -los negros curro- por fundar el hampa de las calles de La Habana, llevando la picaresca de las calles sevillanas. En Portugal fueron utilizados para repoblar territorios e incluso el régimen salazarista hizo investigaciones científicas sobre esas poblaciones. La canción de arranque de la Revolución de los Claveles menciona una villa alentejana llamada Grândola. Habla de esta como una “vila morena” porque está en la región Ribeira do Sado, repoblada con esclavos negros.  La huella negra en Lisboa es extraordinaria y también fue borrada.

andresa nascimento

Andresa Nascimento, negra caboverdiana, famosa bohemia en la Lisboa del final del siglo XIX

Estos descubrimientos ayudan a completar la teoría iberotropicalista de Gilberto Freyre donde achacaba a las leyendas medievales de princesas moras a la fuerte atracción que sentían los colonizadores españoles y portugueses de las esclavas negras, mulatas y mestizas, a diferencia del racismo segregacionista anglosajón. Había una experiencia previa y limitada peninsular que reforzaba esa leyenda o mito de belleza. Freyre no habla sólo de relaciones no consentidas, sino del espacio de negociación y de mezcla cultural que se dio en la fase patriarcal del esclavismo en colonias hispano-lusas. Las relaciones se fueron haciendo cada vez más complejas, algunas consentidas y con diferentes equilibrios humanos, más allá de la indignación que nos causa la violación del cuerpo de los esclavos.

Ángel Baldomero Espina Barrio, el mayor experto antropólogo iberotropical (hispano-luso-tropicalismo), profesor de la Universidad de Salamanca, afirma en un trabajo sobre la trata de esclavos en Medina del Campo en el siglo XVI: “Lejos de estereotipos exculpatorios sobre la infame práctica de la trata negrera, que algunos mantienen aplicando la exclusividad  de tal comercio a Portugal, u otras naciones extranjeras; o negando en absoluto la existencia de comercio consentido de personas en España peninsular, hoy sabemos que tales consideraciones no son ciertas y más bien son intentos de mejorar la imagen de un imperio que ciertamente había sido difamado por una injusta “leyenda negra” y que procuraba mejorar su autoconciencia oponiendo a la misma una también falaz “leyenda blanca”. Es cierto que nunca hubo, salvo en un inicial caso, comercio masivo de esclavos indios con la Península, hecho que ya repugnó de manera vehemente a la misma Isabel de Castilla; y también que desde la segunda mitad del siglo XVI el tráfico concreto de esclavos negros entre África y América estuvo realizado por Portugal. Pero esto no fue obstáculo para que la Corona española no obtuviera pingues beneficios con tal tráfico y que, cuestión menos tratada, hubiera un significativo flujo de esclavos principalmente negros con destino y venta en España”.

retratao de un negro anónomio de Durero (1508)Retrato de un negro anónimo. Por Durero en 1508.

La península ibérica fue única en Europa en tener influencia africana en plena edad moderna. La tragedia de la esclavitud supone una vergüenza, pero la vergüenza no se limpia con el olvido. Hay que dar visibilidad y reconocimiento. Y aprovecharlo para realizar un acercamiento a la cultura africana y a la africanidad ibérica. Eso sí, debemos respetar sus procesos de descolonización y encontrar una fórmula justa en las relaciones comerciales, culturales y turísticas con los países africanos de lengua portuguesa (Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe) y Guinea Ecuatorial, de lengua española, país injustamente silenciado en los medios de comunicación. Suponen unos 35 millones de ciudadanos iberófonos africanos.

Hay que buscar el encuentro con África, no desde el paternalismo, sino desde las herencias comunes y la ayuda mutua. Debemos dar visibilidad a África, respetando la autonomía del movimiento negro y la soberanía de sus Estados. Por ello, la ampliación de la comunidad iberoamericana hacia una comunidad iberófona, teorizada por el geopolitólogo Frigdiano Álvaro Durántez Prados, que incluya a los países africanos, se hace urgente. La Organización de Estados Iberoamericanos, bajo el impulso de Paulo Speller, antiguo rector de la Universidade da Integração Internacional da Lusofonia Afro-Brasileira (UNILAB), está dando pasos en ese sentido, y la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) financia estudios sobre afrodescendientes.

Cuando se hablaba de indemnizaciones con el fin de la esclavitud en Iberoamérica, no eran indemnizaciones para el esclavo, sino para propietario. Sin un plan de integración social, los esclavos fueron expulsados a la calle, con una libertad sin derechos. Subidos en los cerros y las favelas, los afrodescendientes iberoamericanos han heredado toda esa desigualdad de oportunidades. En el caso de los afrodescendientes ibéricos se presupone que su rápido proceso mestizaje les supuso quitarse el “estigma”. Lo que ayudó a borrar su huella. En el caso portugués hubo repoblaciones de las que se presume alguna organización institucional.

Por razones obvias, en Portugal, desde el Estado Novo, la africanidad ha estado más visible que en España. No obstante, eso no justifica el olvido premeditado que existe en el sistema educativo español.

Iberoamérica, y en particular Brasil a través de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), tiene un papel central para realizar ese acercamiento iberófono, logrando así una complementariedad multiplicadora de la comunidad afro-ibero-americana. También lo tiene Cuba, por sus estrechas y solidarias relaciones con Angola. Por suerte, o mejor dicho por nuestra historia, como decía el nuevo secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, en los países iberoamericanos, incluyendo Portugal y España, no existe populismo xenófobo como expresión política con representación institucional. Existe racismo económico estructural, pero no rechazo visceral racial ni su uso electoralista. Ni tan siquiera existe segregacionismo autodefensivo negro, como en países anglosajones. Pudiera ser achacado a falta de conciencia negra, pero probablemente se deba al amortiguador del mestizaje iberotropical.

La ausencia de ese populismo xenófobo es un elemento positivo, pero todavía estamos a años luz del reconocimiento y la visibilidad de la Africanidad, una de las tres civilizaciones de la Iberidad, y que hoy en día, con las emigraciones, sigue dejando su huella. Somos África, somos América y somos Europa.

Pablo González

*Las fuentes de los datos citados están en el libro “La Esclavitud en Las Españas. Un Lazo Transatlántico”, de José Antonio Piqueras. Editorial Catarata (2012). Recomiendo vivamente su lectura.

PD: He encontrado un interesantísimo documental sobre LA HERENCIA PERDIDA AFROESPAÑOLA. En el mismo nos suministran una serie de datos curiosos:

  • El mestizaje en América también se dio entre africanos de etnias muy distantes.
  • El proceso de ultraeuroperización de España de los años noventa implicó una desafricanización. Desapareciendo los Centros de Estudio Africano, que a pesar de su corte colonial, era mejor que el olvido actual.
  • Se debe reconocer el daño económico y poblacional que sufrió África con la trata.
  • Chicaba fue una escritora negra hispana que fue esclavizada (1676 – 1748). Más información.

PD2: Tampoco nos podemos olvidar de la herencia ibérica de los moriscos y sefarditas, como parte de nuestras vinculaciones africanas y mediterráneas. Fueron pueblos que se asentaron por siglos en nuestra península y dejaron su huella cultural y genética. Ello no debe suponer ninguna legitimación a fundamentalismos de hoy en día que nada tienen que ver con los aportes de aquellas civilizaciones. Su iberidad es evidente por los testimonios que dejaron en su exilio. 47 años después de la conquista musulmana, los territorios musulmanes dejaron de tener dependencia externa a la Península. La autoridad era ibérica/hispánica aunque fuera musulmana.

Enlaces:

https://es.wikipedia.org/wiki/Di%C3%A1spora_morisca

https://es.wikipedia.org/wiki/Sefard%C3%AD

http://www.rtve.es/m/alacarta/videos/los-moriscos/moriscos-moriscos-tunez-05-11-10/923313/?media=tve#

 

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