Es lugar común entre los nacionalismos periféricos, también el portugués, usar como saco de boxeo o como fuente de identidad el antagonismo con España. Pero lo cierto es que la España realmente existente en forma de Estado (nación política constitucional) ni tiene una interpretación política única ni abarca todo lo que la idea subyace.

espanhaPara algunos “España” es la Gran Castilla, que después de la unión con Aragón, la primera se llevó el gato al agua. Para otros, con la España constitucional de las Autonomías, hay de facto un reconocimiento de las nacionalidades periféricas y un espacio de convivencia plural. Habrá quien apunte que falta culminar a España como espacio multinacional/federal.

Hemos heredado una plurinacionalidad sentimental de un medievalismo que no fue barrido por una revolución unificadora burguesa al estilo francés. En medio de ese caos, y tras la uniformización franquista, que multiplicó los prejuicios nacionales con toda clase de mitos nacionalistas, existen muchas formas de vivir la españolidad, desde las sectarias postfranquistas hasta las pluralistas, como los que viven en el plurilingüismo ibérico o en cierto complejo de las izquierdas cosmopolitas.

Lo cierto es que España o las Españas van más allá del proyecto imperial castellano. De hecho hasta el siglo XIX era usado como concepto geográfico por multitud de autores de España y Portugal. Camoes u Oliveira Martíns dan cuenta de ello. También se tiene constancia que en los primeros tiempos cuando el Reino castellano-aragonés usaba el término España para sí, Portugal llegó a protestar puesto que consideraba que era tan español como aquellas. “Español” en el sentido de “ibérico”, no del “español actual”.

Este autor no pretende hacer uso del nombre de España para Iberia puesto que sería ponerse palos en la ruedas e introducir más confusión a la que hay. El uso de hispano- o Hispania, incluyendo lo luso, es totalmente inconveniente por razones prácticas. Este blog respeta las soberanías nacionales. Quede claro.

España, como idea que subyace de fondo, es decir, en cuanto Hispania (Hespanha/Iberia), sobrevivirá a imperialismos, al Estado español, a los nacionalismos periféricos y a los complejos de las izquierdas. En algún momento prevalecerá sobre mitos y épicas sentimentales de que es posible una convivencia plural y un liderazgo compartido entre pueblos hermanos ibéricos. El debate debería ser como nos ponemos de acuerdo y cúal es la forma más viable. Si ponemos las pasiones por delante, se impondrá la españolidad secesionista, que en el fondo, es una característica muy arraigada en los pueblos de nuestra querida Península.

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