‘Iberisme’, Revolución de los Claveles y Liga Iberista Portuguesa (En catalán)

http://edizionicafoscari.unive.it/it/edizioni/libri/978-88-6969-125-6/revolucio-iberisme-i-postmodernitat-en-la-cultura-/

Recomiendo su lectura y estudio. Forma parte una buena bibliografía iberista.

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Bibliografía iberista (XXIII): “O Humanismo Ibérico” (Vamireh Chacon; 1995)

El presente libro del profesor y paniberista brasileño Vamireh Chacon fue realizado a lo largo de los inviernos y otoños de 1992 a 1995 en lo que llama “cuadrilátero de la luz”: Coimbra, Évora, Salamanca y Alcalá de Henares.

ohumanismo_40Se trata de una refutación de la leyenda negra anti-española, y por expensión, anti-ibérica, por la vía de la reivindicación del pensamiento humanista creado en las universidades ibéricas, donde hubo un importante espacio creativo para la innovación y la crítica, pese a la Inquisición.  Editado en Portugal por Estudos Gerais, Vamireh realiza una defensa de la Escolástica progresista y estudia la cuestión de la modernidad. En este libro señala cómo pensadores ibéricos de la talla de Molina, Vitória, Las Casas, Pedro da Fonseca, Suárez, António Vieira o Joao de Sao Tomas, influenciaron a la ciencia europea de siglos posteriores.

Recomendamos encarecidamente su compra y lectura. Reproducimos su prefacio a continuación:

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Bibliografía iberista (XXII): “Portugueses y españoles: una guía para entenderse mejor” (González Tejera; 2003)

Federico J. González Tejera es un ejecutivo español con amplia experiencia internacional. Parte de ella fue en Portugal, donde investigó las diferencias culturales en el ámbito corporativo con el fin de evitar los persistentes choques culturales entre españoles y portugueses.

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No se trata de un libro iberista, pero a través de los ejemplos vivenciales de este autor nos ofrece una privilegiada visión de la interculturalidad entre españoles y portugueses. El autor pone de ejemplo el paralelismo de lo que siente un español en relación a Francia, para que este pueda entender lo que siente un portugués en relación a España.

González Tejera advierte que no por tener idiomas similares significa que entendamos fácilmente lo que quieren decir nuestros vecinos. La comunicación es un arte compleja. Siendo el español más rencoroso con la crítica y más impaciente, hacen que la falta de concreción y acción inmediata del portugués lo desespere. Y desde el otro punto de vista, el portugués considerará la emoción desbocada del español como una exageración inmadura o una falta de respeto.

El autor lo resume en dos frases: “Di lo que quieras pero hazlo ya” versus “dime, dime que ya veremos lo que hacemos”. Esta es “la diferencia entre los dos países respecto al tiempo (el español es más impaciente), la diferente actitud frente a la acción (el portugués mira más hacia el pasado y se centra más en la queja que en la acción) y el tono (el español, cuando alguien le habla, muestra bastante poca paciencia en términos generales y una capacidad de escucha bastante limitada). El portugués por su lado escuchará y no mostrará prisa por actuar”, sentencia el autor. Esta falta de prisa no quiere decir que no cumpla con sus compromisos. De hecho los portugueses tienen una gran habilidad para conseguir sus metas en el último momento.

La conclusión para el autor es que la principal fuente de frustración entre las dos partes es la paciencia.

Recomiendo vivamente su compra. Precio 11 euros.

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Bibliografía iberista (XIX): “Las 3 etapas de la transición a Iberia” (P. González 2017)

En apenas un mes de existencia, dicho artículo ha batido todos los records del blog, convirtiéndose en el artículo más leído. Es la propuesta programática más detallada de un programa iberista del siglo XXI, donde se aborda una aproximación realista desde el lado portugués y el lado español. Ha sido reconocida desde varios comentaristas portugueses como una propuesta respetuosa con Portugal, algo que es meritorio para el español que escribe el texto y que también escribe estas líneas.

El artículo intenta ser una síntesis de las diferentes cosmovisiones de la Iberidad peninsular y de las diferentes tradiciones del iberismo. Ajustado todo a criterios diplomáticos y políticos actuales.

Lean, debatan y difundan. “Las 3 etapas de la transición a Iberia. Unos apuntes programáticos. Anexo: el sacrificio de España en pro de Hispania”

Bibliografía iberista (XVIII): “Mi Misión en Portugal” (A. Fernández; 1878)

El libro narra la misión secreta iberista de Ángel Fernández de los Ríos (1821-1880) como embajador en Portugal entre los años 1869 y 1873. Con la complicidad del gobierno español y el grupo del Mariscal Saldanha en Portugal, intentó convencer al rey Fernando II, emparentado con la familia real inglesa, para asumiera el trono español.

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Como explicaba en el ensayo Iberismo Multidisciplinar:

Según el profesor de Historia José Antonio Rocamora: “un hipotético movimiento unificador encabezado por Portugal confrontado con el Estado español en los últimos años del reinado de Isabel II habría tenido claras opciones de éxito, al menos en el corto plazo”. “En 1866 circuló el rumor en la prensa internacional de que un levantamiento progresista ese año tuvo como lema precisamente la unión ibérica”. La juerguista Isabel II es destronada en 1868 por la revolución La Gloriosa y comienza el Sexenio revolucionario. Un año después, en enero de 1869, el embajador de España en Portugal, y miembro de la generación del 98, Ángel Fernández de los Ríos (“Mi Misión en Portugal”; 1878) encabeza las negociaciones con Fernando II (1816-1885), antiguo rey portugués “consorte” de la reina “lusocarioca” Isabel II y padre del entonces rey Luis I, para unificar ambas coronas. Era el enésimo ofrecimiento liberal de la corona española, pero el primero oficioso, desde el poder y en nombre del Estado y el pueblo español. Las negociaciones avanzan, con un fuerte impulso de Prim y Olózaga. Tratan de limar la oposición de Francia y resistir a la inglesa. Las negociaciones “tocan hueso” cuando Fernando II pone de condición que nunca las coronas de los dos estados recayesen en una persona. Y precisamente esa era la idea española, que, a su muerte, el trono fuera heredado a su hijo Luis I, entonces rey de Portugal. Querían fichar a la Casa de Braganza entera para que no volviese más la borbónica. Finalmente, se trunca dicha oportunidad. Fernando II estaba muy a gusto con su vida contemplativa en su bucólico Palacio da Pena en Sintra. El turno pasó y el parlamento hizo rey al príncipe italiano Amadeo de Saboya, que no conseguirá estabilizar el caos español de la tercera guerra carlista y el conflicto independentista en Cuba.

Para leer todas estas historias de primera mano, tienen en libro digitalizado en la web de la Biblioteca Nacional. Son más de 700 páginas. Lea “Mi Misión en Portugal”.

Bibliografía iberista (XVII): “El Brasil Filipino” (Ricardo Dos Santos; 1993)

“Filipino”, al igual que las Islas Filipinas, se refiere a la llamada dinastía filipina que inaugura Felipe II con la monarquía hispánica. Felipe II es rey de Portugal y rey de España. Se preserva la autonomía del reino Portugués, pero los territorios del imperio portugués y español, están bajo el mismo cetro filipino. Son sesenta años de presencia limitada española en Portugal y en su territorio americano -Brasil- (1580-1640), y viceversa.  Si bien en África y Asia se impide la presencia española.

Dicha experiencia, llamada “Unión Ibérica”, tuvo un comienzo feliz pero un final traumático con unas expectativas económicas defraudadas y un Portugal que no había dejado de tener un rey ausente. Primero con la desaparición de Sebastião y después con la ausencia de visitas de Felipe III y Felipe IV. Sólo Felipe II, por estar educado por su madre portuguesa, Isabel, pasó dos años en Lisboa para acoplar el sistema portugués al español, sin perder protagonismo sobre su territorio y dándoles algunas ventajas. Felipe II con sus despachos universales tendría que gobernar el mundo.

Badajoz y Sevilla mantuvieron fuertes vínculos comerciales con Portugal, algunos derivados de monopolios portugueses.

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Un elemento negativo fue que el imperio portugués, a pesar de su autonomía (jurada por Felipe II en Tomar) y la protección del ejercito español de los ataques holandeses, ganó muchos enemigos. Y finalmente el intento de Felipe IV de instaurar un centralismo de corte absolutista desata el movimiento de la restauración de la independencia de un país más antiguo que España. Brasil le siguió en ese movimiento, pero ya era un nuevo Brasil. Brasil, además de raíces ibéricas, tiene una capa identitaria hispánica. La más destacada: su dimensión continental, puesto que empezó a hacer una colonización “a la española”, entrando en el interior del continente.

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Ricardo Dos Santos afirma: “Para Brasil fue beneficiosa la unión de los reinos peninsulares porque desaparecieron las rivalidades y futuras dudas sobre la demarcación territorial, siendo superadas las fronteras por cima de la línea papal y de Tordesillas, que limitaba la extensión geográfica de la posesión portuguesa. Ello culmina con la señalada influencia que tuvieron los españoles en el Brasil colonial en el desarrollo cultural, religioso, administrativo y jurídico, representado en las Ordenanzas Filipinas que tuvieron curso legal en el país (1603 a 1916) en los 60 años de dominio español (1580-1640)”

El presente libro se basa en un estudio único y de un valor incalculable. Es una actualización y pequeña ampliación del libro deOs Tres Felipes da Espanha que foram Reis do Brasil: reivindicaçao histórica dos 60 anos do período filipino: um capítulo esquecido da história do Brasil” de P. Nuñez Arca (1957).

A destacar también el papel del jesuita José de Anchieta (1534-1597), fundador de las ciudades de Sao Paulo y Rio de Janeiro, así como las corrientes migratorias con la América hispana, que dejaron huella en el sur, el oeste y el norte. Migraciones recientes, del pasado siglo, como la española o siria, y sobre todo, la italiana, dieron un influjo de cultura mediterránea a Brasil, que le hizo aproximarse aún mas al estilo de vida español. Curiosamente Italia y Brasil habían compartido imperio bajo el cetro “filipino” durante la unión ibérica.

Grandes nombres brasileños como Machado de Assis o Gilberto Freyre se consideraban herederos de la literatura española. Incluso el mexicano Carlos Fuentes, considera que Machado de Assis es el mejor continuador de la tradición de El Quijote en Iberoamérica.

Por otro lado, también hubo influencias jurídicas lusobrasileñas en el ordenamiento jurídico portugués y español. Una de las contribuciones constitucionales del emperador de Brasil Pedro I (IV de Portugal) fue el papel de “poder moderador” adjudicado al rey para atemperar y conciliar a las partes. Un precepto que está en la actual constitución portuguesa, asignando esa función al presidente de la república, así como en la actual constitución española, como papel del rey. Por tanto, el poder moderador es una auténtica contribución jurídica panibérica por un emperador constitucionalista hijo de una española y un portugués y que en algún momento sopesó asumir un reinado para toda la Iberidad (reinos de España, Portugal y Brasil).

https://pt.wikipedia.org/wiki/Poder_moderador

Pablo González

Información sobre las Cortes de Tomar

https://pt.wikipedia.org/wiki/Cortes_de_Tomar_de_1581

Portugal hispánico y Felipe II

http://ler.letras.up.pt/uploads/ficheiros/8271.pdf

Bibliografía iberista (XV): “Geopolítica de la Iberidad” (Modesto Barcia; 2008)

Reseña de la editorial: En esta obra ensayística, el autor considera el proceso histórico del ortograma geopolítico ibérico, mostrando cómo la Península es un marco geoestratégico, que siempre movió a las élites directoras de las poblaciones en ella asentadas, a intentar una vertebración coherente de su espacio geopolítico conformado alrededor de tres vectores fundamentales: el eurocontinental, el mediterráneo y el atlántico, a pesar de su estructuración quedara, en definitiva, configurada por una dualidad política. Y, si muchas veces, mantuvieron situaciones conflictivas, perspectivas divergentes y divisiones favorecedoras de los intereses de Potencias ajenas, los dos Estados ibéricos soberanos, afinados al presente en los valores democráticos, pueden, y deben, ya, liberados de viejas incomprensiones y tópicos separadores no menos trasnochados, establecer un marco ibérico de relación, para diseñar mancomunadamente las políticas de concertación que den carta de naturaleza al conceptos histórico-cultural de la Iberidad, entendida operativamente cómo confluencia estratégica de cooperación ibérica en la proyección europea e internacional de España y Portugal; confluencia estratégica en al que, precisamente, consiste en nuevo iberismo que propugna como contenido de la Iberidad.

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Índice del libro:

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