El 44% de alumnos de la Secundaria portuguesa y el 24% del 3er ciclo de Ensino Básico estudia castellano como segunda lengua extranjera

Los recortes han afectado negativamente al estudio del español, según el informe de la Consejería de Educación de la Embajada española en Portugal. El 44% de alumnos de la Secundaria portuguesa y el 24% del 3er ciclo de Ensino Básico estudia castellano como segunda lengua extranjera

http://www.mecd.gob.es/portugal/dms/consejerias-exteriores/portugal/publicaciones/EMEE_Portugal.pdf

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Sobre la indisoluble e indivisible nación cultural ibérica

El artículo 2 de la vigente Constitución española reza: La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. La diferenciación entre “nacionalidades y regiones” sería el fundamento jurídico del discurso de la plurinacionalidad de España, lo que introduce algunas dudas en cuanto a la jerarquía de dichas naciones y su relación con las regiones y la soberanía nacional. Y quien lleva el discurso hasta las últimas consecuencias, como el caso de Podemos, por pura coherencia está obligado a presentar en público su reforma constitucional o mostrar sus cartas rupturistas.

puzleLa confusión ha llegado a tal extremo que un dirigente del Partido Socialista de Madrid ha sugerido que Madrid se convertiría en una nación, entiendo que lo dice para no ser menos que Cataluña, pero ni siquiera se ha molestado en buscar una fundamentación histórica castellana. En cualquier caso, en ese rio revuelto, los iberistas deberíamos tejer un discurso pedagógico para encajar las piezas del puzle ibérico, siendo conscientes que corremos el riesgo de dividirnos.

En cuanto a hechos culturales y lingüísticos, salvo que se tenga un pertinaz sentimiento localista-particularista-monolingüista, todos debemos reconocer a Iberia como una nación cultural, por sus extraordinarias semejanzas internas, dado que bebemos de las mismas fuentes civilizatorias, hablamos idiomas mutuamente comprensibles y compartimos un privilegiado espacio geográfico peninsular. Dichas semejanzas no presuponen una homogeneidad ni suponen una ofensa a la personalidad histórica de cada territorio.

El vasco sería el único idioma que escaparía a la latinidad hispánica, siendo la más ibérica de todas las lenguas aunque vaya más allá de la Península. No obstante, el País Vasco pasó por una latinización y castellanización incuestionable que forma parte de su cultura.

En cuento a hechos políticos, la nación cultural ibérica está dividida políticamente en Estados (Portugal, España y Andorra) aunque todos formen una unidad cultural indivisible e indisoluble. Dichos Estados están constituidos constitucionalmente en naciones políticas.

Al fin y al cabo, sin menoscabar el plurilingüismo ibérico, existe una nación cultural ibérica, que por devenires de la historia (y otros futuribles), diversos territorios quisieron (y otros quieren) constituirse en Estado independiente. Frente a caprichos de reyes, disputas entre regiones ricas con pobres e intolerancias a nuestra realidad ibérica compartida plural, Iberia debe prevalecer.

Los iberistas deben insistir en la iberidad de los territorios peninsulares (e insulares). Iberia es una nación cultural pluriestatal. El iberismo, en tanto que nacionalismo ibérico, aspira, al final de un proceso gradual y democrático, respetando las soberanías nacionales, como dice la Declaración de Lisboa, a conseguir una “articulación constitucional y confederal de Iberia”, es decir, elevar el hecho cultural-nacional ibérico a un proyecto político nacional, donde converjan en pie de igualdad, las naciones políticas de España, Portugal y Andorra.

Sobre la unidad de Iberia y la unidad de España

España es una unión parcial, imperfecta e incompleta de Iberia. A mi modo de ver, desde el iberismo no hay capacidad de negociar con el separatismo cuando éste no propone ningún marco ibérico de federación. España es, metafóricamente, un 50% de Iberia (geográficamente lo es más) y un 50% Castilla-Madrid por su formación histórica. Atacar a la España constitucional es atacar a un 50% de Iberia, puesto que también es una unión cordial y plural, respetada en el mundo. La plurinacionalidad cultural, sin lealtad al proyecto compartido, desemboca en la plurinacionalidad política, que implica una fragmentación de soberanías, lo que supondría un retroceso histórico por el debilitamiento de un Estado Ibérico, que sólo podría materializarse en un escenario de guerra civil. La plurinacionalidad cultural debe ser asumida como plurilingüismo, tal y como en la Declaración de Lisboa asume para las instituciones ibéricas una triple oficialidad del portugués, el castellano y el catalán, sin perjuicio de las oficialidades y cooficialidades internas de cada Estado.

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Frente al separatismo balcanizador, Estado Ibérico. Frente al españolismo, confederación de Estados Ibéricos. Frente al aislamiento, más iberismo, más acercamiento a Portugal y más protagonismo de Lisboa en los asuntos internos ibéricos.

Si la propuesta separatista quiere situarse en el plano ibérico, entonces el soberanismo catalán debe presentar, por un lado, una propuesta de reforma constitucional en el parlamento español, y por otro, presentar a los gobiernos de España, Portugal y Andorra, puesto que son los únicos sujetos políticos ibéricos soberanos en este momento, su propuesta de federación/confederación ibérica. Cualquier otra vía sólo está llamada al fracaso de la convivencia entre hermanos ibéricos. E incluso, a la irresponsabilidad de un enfrentamiento civil.

Reproducimos a continuación un artículo del presidente de honor del Partido Ibérico Íber, Casimiro Sánchez Calderón, sobre el conflicto catalan y la plurinacionalidad.

Plurinacionalidad: o ese infantil interés de volver a la Edad Media.
La Edad Media no fue una época ideal para los trabajadores. Sería imposible recordar las humillaciones, los sacrificios, las necesidades, los abusos, a los siervos.
La cultura estaba vedada al pueblo. El derecho de pernada ponía a las jóvenes al servicio del señor. Artistas y artesanos estaban siempre disponibles para la corte. A marineros y campesinos se les movilizaba  continuamente en guerras de dominio…
Pues esa es la época que se reivindica para justificar la plurinacionalidad de España. Lo que entonces hubo no fueron naciones, sino reinos (plurimonarquía) como consecuencia de la Reconquista.
La unión de los reinos, efectuada por Isabel y Fernando, fue una premonición de la necesidad de ser más fuertes ante la globalización que ya había iniciado Portugal.
Si Portugal se hubiera integrado en esa unión peninsular, la globalización se hubiera adelantado siglos, porque el equilibrio militar, económico, científico y cultural de Iberia hubiera sido indestructible. El imperio inglés no hubiera existido.
A partir de finales del siglo XV, España ha sido siempre una nación, no democrática, como todas, pero una nación. Dentro de su debilidad, siempre ha sabido aguantar las embestidas de dentro y de afuera que no han sido pocas.
El Partido Ibérico (íber), partido de unidad, diálogo, de solidaridad entre todos los trabajadores del mundo, no va a permitir que sea la derecha española quien defienda exclusivamente la unidad de España.
La Constitución que tenemos, que es más progresista que conservadora y  ha sido conseguida con el sacrificio de varias generaciones, no puede ser manoseada ingenuamente mi empañada con el lodo de la desunión. Porque la desunión solo interesa a las oligarquías locales que actúan impunemente y controlan las leyes.
La Declaración de Lisboa firmada hace un año entre el Movimento Partido Ibérico (PI) de Portugal y el Partido Ibérico (íber) de España lo deja muy claro, solo una Confederación entre Portugal, España y Andorra es posible.
Autor: Casimiro Sánchez Calderón 
Presidente de Honor del Partido Iberico Íber.

Bibliografía iberista (XXIII): “O Humanismo Ibérico” (Vamireh Chacon; 1995)

El presente libro del profesor y paniberista brasileño Vamireh Chacon fue realizado a lo largo de los inviernos y otoños de 1992 a 1995 en lo que llama “cuadrilátero de la luz”: Coimbra, Évora, Salamanca y Alcalá de Henares.

ohumanismo_40Se trata de una refutación de la leyenda negra anti-española, y por expensión, anti-ibérica, por la vía de la reivindicación del pensamiento humanista creado en las universidades ibéricas, donde hubo un importante espacio creativo para la innovación y la crítica, pese a la Inquisición.  Editado en Portugal por Estudos Gerais, Vamireh realiza una defensa de la Escolástica progresista y estudia la cuestión de la modernidad. En este libro señala cómo pensadores ibéricos de la talla de Molina, Vitória, Las Casas, Pedro da Fonseca, Suárez, António Vieira o Joao de Sao Tomas, influenciaron a la ciencia europea de siglos posteriores.

Recomendamos encarecidamente su compra y lectura. Reproducimos su prefacio a continuación:

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